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Se nos fue Jaime Torres - Llanto con sonido de charango

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Se nos fue Jaime Torres - Llanto con sonido de charango
Justo en Nochebuena y a los 80 años partió uno de los artistas populares más talentosos y queridos.
Por el público y sus pares, del folklore y no. Jaime Torres, un tucumano, de origen boliviano, fue un argentino que llevó su instrumento por todo el mundo, fascinando a públicos tan diferentes y actuando con nombres como Mercedes Sosa, León Gieco, el venezolano Hernán Gamboa (genio de la guitarra conocida como “cuatro”), Antonio Tarragó Ros, Lito Nebbia, Lucho González, don Sixto Palavecino, Vitillo Abalos, Paco Ibáñez, el Tata Cedrón, Gustavo Santaolalla, Víctor Heredia y Gerardo Gandia, entre tantos otros.
 
Sin olvidar la antológica “Misa Criolla”, creada por Ariel Ramírez y que llevaron por el mundo con Los Fronterizos, Mercedes Sosa, Domingo Cura, Chango Farías Gómez, Zamba Quipildor, Raúl Barboza y Alfredo Remus, en distintas épocas.
 
“Yo no necesito seguir un curso de sentimientos coya para tocar”, nos dijo en un de las notas que publicamos en el diario “La Voz”. “El Tantanakuy tiene la misión fundamental de que el hombre cante. El lugareño que está todos los días en ese paisaje de Jujuy es el protagonista y queremos que a través de la música se reafirmen conceptos y necesidades que como habitantes del país, tenemos”, nos dijo en otro reportaje del mismo diario porteño, en el verano de 1985, a días de ese encuentro cultural que muchas veces no tuvo el apoyo de las autoridades políticas de turno, según se quejaba. 
 

 
Siempre con ese tono de voz calmo, casi bajo, contrastando con el estallido de las cuerdas de su charango, que tocaba desde los 6 años y que luego fabricara en Buenos Aires, “porque a veces soy más carpintero que músico”, nos dijo con su tono dicharachero y sonrisa pícara en el taller de su casa de San Telmo. Y recordando el oficio que le enseñara su padre en Tucumán. “El contacto con esto del folklore, la expresión de la sangre la tuve ya desde la panza de mi madre”, nos comentó en esa oportunidad. 
Jaime Torres, una pérdida irreparable para el folklore, la cultura nacional, que alguna vez tocó sus temas en un inolvidable recital en plena avenida Crovara, en una fría noche de Villa Madero. Orgullo que fue y es para La Matanza. Aún oímos su incomparable versión de “El cóndor pasa…” 
PEDRO ARTAZA, Diciembre de 2018
 
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