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VIOLENCIA Y REPRESIÓN

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VIOLENCIA Y REPRESIÓN
CENSURA Y CACEROLAZOS
A muchos argentinos los está sorprendiendo que hayan vuelto los cacerolazos. Porque muchos de ellos votaron a Macri y Cambiemos para salir del castigo kirchnerista.
Y se encuentran con una Ley de Reforma (¿?) Previsional que les quita 100 mil millones de pesos a los abuelos y pone sombras a quienes están a punto de jubilarse y esperaba con anhelo llegar a esa etapa de disfrute. Aunque sea poco porque las jubilaciones nunca alcanzaron del todo. ¿Y a los jóvenes que esperaban ocupar esos lugares de trabajo para demostrar que la sangre nueva argentina es capaz de muchos logros, qué les decimos? Y ni hablemos de Ciencia y Tecnología. 
 
 
CENSURA ES VIOLENCIA
Todas estas medidas son violencia: hacer echar a comunicadores y censurar medios porque opinan distinto ó te cuentan verdades que otros, “los hegemónicos” callan por los fuertes intereses que tienen con el Gobierno u otros empresarios. Total, que queden miles de periodistas sin trabajo no importa.
 
¿No es violencia dejar sin el AUH a madres y niños para darle esos 40 mil millones a María Eugenia Vidal (reaseguro de que pueda seguir gobernando en el 2019 ó sea pieza de cambio de Mauri para que continúe este modelo neoliberal que nos endeudó POR CIEN AÑOS? ¿Y el resto a los gobernadores socios del despojo?
Claro, no justificamos a los delirantes violentos organizados en alguna parte que tuvo en jaque a la policía de la Ciudad durante tres horas el lunes 18, pero tampoco a los efectivos que emboscaron a la gente que pacíficamente se desconcentraba en Avenidas de Mayo y 9 de Julio. Lo supimos por los trabajadores de la UOM de La Matanza, a los que les disparaban desde los edificios adonde se metió la poli (por la fuerza, claro) para gasear y meter balas de goma a mansalva. 
 
 
Y eran obreros, los maestros de SUTEBA que llenaron diez micros, los judiciales, otros gremios y muchísimos jubilados que fueron pacíficamente a protestar y que tuvieron que refugiarse, por ejemplo, en el edificio del Pasaje Barolo. 
 
 
“Nos pudieron haber matado”, dijeron algunos golpeados y casi aplastados por la misma gente que huía. Porque los emboscaron como a ganado. La Federal, con sus motos, sabía que tanta gente no podía salir por avenida de Mayo, estrecha para semejante cantidad de manifestantes. Violencia…
 
 
 
LOS CACEROLAZOS
Los hubo, sorpresivamente, en distritos del territorio bonaerense como Luján, La Plata, Berisso, Mar del Plata, San Martín, La Matanza (Ramos Mejía y Ciudad Evita), San Miguel, Morón y Moreno. Además de Córdoba, Bahía Blanca y muchas otras ciudades del interior. Cacerolazos espontáneos. “No queremos que les quiten sus jubilaciones a nuestros abuelos”, gritó un joven en uno de esos cacerolazos. ¿No se despierta la violencia con estas cosas que llegan al hartazgo de la gente?¿O en todo caso, la gente está despertando?
¿No es violencia de los gobernadores y diputados peronistas que votan estas cosas? ¿Qué podemos decir de la ausencia de Daniel Scioli, ex gobernador bonaerense y del accionar temulento de la CGT que ya se está partiendo con un paro casi testimonial y las renuncias de sus dirigentes como Francisco “Barba” Gutiérrez?
 
El lunes 18 la diputada del Frente Renovador Graciela Camaño mencionó en la sesión de la tarde en el Congreso: “Los gobiernos que pretende imponer su poder por la fuerza a sus pueblos, hacen que esos pueblos usen la violencia para liberarse de la opresión”.
 
PEDRO ARTAZA Diciembre 2017
 
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