DR. GUILLERMO FERNÁNDEZ DADAM – “HAY UN 30 POR CIENTO MÁS DE SUICIDIOS EN LA ARGENTINA”
Nuestro destacado columnista en “Pedro Artaza y sus Noticias” y “POLITICA 2000”, Psicoterapeuta de amplia trayectoria en temas de Prevención y Asistencias de las Adicciones en Capital Federal y la misma Provincia de Buenos Aires durante muchos años. Ha escrito numerosos libros sobre estas temáticas y participa en nuestro programa radial con su micro “Psicogrageas” en las que condensa su experiencia sobre estos temas. Lo consultamos sobre el panorama que tenemos hoy en la Argentina respecto del incremento del suicidio. Y el “Día de la Salud Mental fue el disparador para el diálogo en nuestro programa.
–Dr. el tema del suicidio me parece que está adquiriendo o ha adquirido ya una experiencia muy importante en la vida de los argentinos. Con alguna característica de riesgo. ¿Cuál es tu opinión sobre esto? ¿Qué se puede hacer?
— Bueno, realmente es muy bueno que puedas traer a la audiencia y lectores este tema porque hay de un año para el otro un treinta por ciento más de suicidios en Argentina y el suicidio es un sufrimiento que debemos escuchar porque si escuchamos podemos ayudar a cuidar una vida, comienza.

“NO PUEDO MÁS. NADA TIENE SENTIDO”
“Sabemos que el suicidio no es consecuencia de una sola causa. Es un fenómeno complejo, pero la prevención comienza cuando dejamos de juzgar, aprendemos a escuchar y actuamos a tiempo. Por eso qué bueno que podamos comentar las señales de alerta. Las señales de alerta cuando escuchamos o estamos en presencia de una persona que dice «no puedo más», «siento que soy una carga», «nada tiene sentido», simplemente que comienza a aislarse, a dejar de disfrutar y pierde la esperanza, por eso tengamos en cuenta, prestemos atención a estas señales”, alerta.
“Por un lado lo que la persona dice: «no puedo más», «soy una carga», «nada tiene sentido», «estarían mejor sin mí», «quisiera desaparecer». Lo que siente la persona es desesperanza, angustia intensa, culpa, vergüenza, vacío emocional, irritabilidad, o la sensación de no encontrar salida”, agrega Fernández.
“Lo otro son los comportamientos que vemos que cambian abruptamente: se aísla, abandono de actividades, alteraciones del sueño, aumento a veces del consumo de alcohol u otras sustancias, y otras señales como que expresen la intención de suicidarse, como tener un plan concreto, o buscar medios para hacerlo, o realizar preparativos, o haber efectuado un intento reciente. Porque se ha visto que por cada suicidio hay cinco o seis veces más de intentos de suicidio. Pero también tengamos en cuenta Pedro, que algunas personas no muestran estas señales evidentes que hemos repasado, por eso la ausencia de señales no garantiza ausencia de riesgo.
CÓMO PODEMOS AYUDAR
Por eso se lo preguntamos y esto el Dr. Fernández señala algunos consejos para quienes están cerca de una persona con estos lamentable síntomas: “Uno, escuchando sin juzgar, con empatía, con respeto, tomándonos el tiempo, permitiendo que la otra persona pueda expresarse y manifestar su sufrimiento, tratando de comprender sin interrumpir, sin minimizar, sin dar consejos apresurados, sin dramatizar ni juzgar. A veces eso es suficiente”.
“Preguntar claramente y directamente si la persona está pensando en suicidarse o hacerse daño. Eso no aumenta el riesgo, por el contrario disminuye la angustia y abre una puerta para poder ayudar. Porque sabemos que el 80% de las personas que piensan en suicidarse, las veces que se les ha preguntado, responden”.
“Y lo otro muy importante: no dejar a la persona sola si creemos que está en riesgo, además de buscar ayuda profesional: acompañarla al centro de salud, a la guardia, al hospital, al profesional de confianza o activar la red de apoyo que tenga esa persona, su familia, amigos, profesionales”.
“Todo lo que podamos hacer por el cuidado de nuestra salud mental nos va a ayudar a prevenir muchas cosas, y sobre todo el suicidio Fortalecer nuestras redes de apoyo, hablar de lo que sentimos, mantener hábitos saludables, sueño, alimentación, actividad física, tiempo al aire libre, actividades que nos hagan sentir bien, y pedir ayuda cuando la necesitamos. El pedir ayuda es un acto de valentía”.
LOS MITOS SOBRE EL SUICIDIO:
«El que lo dice no lo hace» – FALSO. La mayoría de las personas que se suicidan avisa de alguna manera su intención.
«Si mejoró de golpe ya no hay riesgo» – FALSO. A veces esa mejoría repentina puede indicar que la persona ya tomó la decisión y siente alivio.
«Hablar del suicidio contagia o lo provoca» – FALSO. Hablar con respeto abre la puerta a la ayuda.
«El suicidio no se puede prevenir porque es una decisión personal» – FALSO.
«Solo los profesionales pueden hacer algo» – FALSO. Todos podemos ayudar desde nuestro lugar.
La esperanza existe, la ayuda existe y la vida siempre merece ser cuidada.
Líneas 24 horas: Centro de Asistencia al Suicida al 135 (gratuita y confidencial) y en provincia de Buenos Aires la línea 0800-222-5462.
Prestemos atención, no minimicemos los cambios de comportamiento, la tristeza profunda, la desesperanza, el aislamiento. Escuchemos sin juzgar, no respondamos «poné voluntad», «no es para tanto» o «tenés todo para ser feliz», mejor acerquémonos y preguntemos: ¿Qué te está pasando? ¿Cómo puedo ayudarte?
Y si sospechás algo de riesgo tenés que preguntarle directamente sin prejuicios: ¿Estás pensando en quitarte la vida? Hablar del suicidio con sensibilidad no provoca que alguien lo haga y puede abrir una puerta para recibir ayuda.
Acompañar, no dejes sola a una persona en una situación de riesgo. La familia, los amigos, la escuela también pueden convertirse en una red de protección y pedir ayuda no es una debilidad, es un acto de cuidado y valentía.
No siempre podemos evitar el sufrimiento de alguien pero sí podemos ofrecer presencia, comprensión y ayuda, porque una conversación puede abrir una puerta, un vínculo positivo puede sostener una esperanza y una intervención oportuna puede salvar una vida.
“El tema es delicado, es dramático, es angustiante pero es importante que la gente pueda conocer algunas señales de alerta y la actuación, el escuchar y el acompañar puede ayudar a salvar esa vida”, finaliza el destacado especialista.

