EVITA: EL EJEMPLO DE LA MILITANCIA
Este 7 de Mayo se cumplen 107 años del nacimiento de MARÍA EVA DUARTE, EVITA. Un nombre de mujer que pasó a la historia como una de las más grandes del siglo XX y el gran motor de un movimiento político único como es el Peronismo. POLÍTICA 2000 en esta nueva etapa brinda, su emocionado homenaje a alguien que trascendió los límites de lo partidario e ideológico para convertirse en un Símbolo de la JUSTICIA SOCIAL, un valor fundamental para el ser humano de hoy y que está hoy ausente de todas las políticas vigentes. “SI EVITA VIVIERA...” Su ejemplo de militante parece no ser muy bien recordado por algunos hombres y mujeres de su ideología. Pero siempre hay tiempo de leerla y seguir su huella.
Recordemos algunas de sus definiciones publicadas en el documento “Por qué soy peronista”, publicado en el desaparecido diario “Democracia”, julio de 1948. -
• “El peronismo no se aprende ni se proclama: se comprende y se siente”, ha dicho Perón. Por esto es convicción y es Fe. Es convicción porque nace y se nutre en el análisis de los hechos, en la razón de sus causas y de sus consecuencias. Tiene el empuje y la dinámica de la historia en marcha. Es la conciencia hecha justicia que reclama la humanidad de nuestros días. Es trabajo, es sacrificio y es amor, amor al prójimo.”
• “¿Cómo las mujeres argentinas podrían desertar de esta causa de todos? En la lucha tenemos todos un puesto, y ésta es una lucha abierta por el ser ó no ser de la Argentina. Luchamos por la independencia y la soberanía de la Patria, por la dignidad de nuestros hijos y de nuestros padres, por el honor de una bandera y por la felicidad de un pueblo escarnecido y sacrificado en aras de una avaricia y un egoísmo que no nos ha traído sino dolores y luchas estériles y destructivas.
• “Soy peronista entonces, por conciencia nacional, por procedencia popular por convicción personal y por apasionada solidaridad y gratitud a mi pueblo, vivificado y actuante otra vez por el renacimiento de sus valores espirituales y la capacidad realizadora de su jefe: el general Perón. Mi dignidad de argentina y mi conciencia de ciudadana se sublevó ante una patria vendida, vilipendiada, mendicante ante los mercaderes del templo de las soberanías y entregada, año tras año, gobierno tras gobierno, a los apetitos foráneos del capitalismo sin patria y sin bandera”.

• “ Si el pueblo fuera feliz y la patria grande, ser peronista sería un derecho; en nuestros días, ser peronista es un deber. Por eso soy peronista”.
• “Mi solidaridad con el pueblo, cuya callada epopeya he sentido en mi carne y he sufrido en mi sensibilidad, refirma mi peronismo. Porque he vivido los problemas del movimiento, su difícil gestación, su desenvolvimiento y la victoria final de la Revolución, y porque he pulsado el amor apasionado que el General Perón alienta por su pueblo y por sus vanguardias descamisadas, es que me he convertido en un soldado humilde de esta causa del pueblo, con una fe inquebrantable en el éxito y con un deseo irrefrenable de quemar la vida para alumbrar el camino de la liberación popular”.

